Acciones: Paro armado, paros vehiculares generalizados en diversas zonas del país, acciones de propaganda armada mediante presencia militares en carreteras, actos políticos y dialogo con población de diversas localidades, repartición de boletines, realización de pintas, sabotaje a infraestructura con torres derribadas, vehículos de empresas incinerados,retenes terrestres y fluviales en más de 42 puntos del país, Combates 44, hostigamientos 193, emboscadas 11, ataques con rampas número indefinido, ataques dinamiteros a enemigo e infraestructura 7,ataques antiaéreos 12, minados 87, choques 11, ataque a ejército 2, combate con flotilla aérea 1,peleas 8, ajusticiamientos 8.
Escrito por SECRETARIADO DEL ESTADO MAYOR CENTRAL DE LAS FARC-EP
viernes, 19 de junio de 2009
Las circunstancias políticas son propicias para el accionar del Movimiento armado y el Movimiento Bolivariano. Manuel Marulanda Vélez
En este pensamiento de Manuel está pintada el alma de las FARC como bandera al viento. Hace 45 años surgimos en las alturas de Marquetalia, la montaña de la resistencia de los pueblos, buscando paz para Colombia, justicia y dignidad. Desde entonces somos la respuesta armada de los desposeídos y los justos a las múltiples violencias del Estado.
En Bolívar primero que en Marx la visión de futuro estuvo presente como constante; como perspectiva de lo histórico que no se prevé consumido en la propia época que se está viviendo sino que plantea la acción para un prospecto que siempre va más allá, trascendiendo, aún si las circunstancias parecieran adversas para su concreción en el largo plazo. Y no es que Bolívar o Marx no hubiesen trazado horizontes inmediatos también; sí, pero como etapas a ser agotadas en el camino a seguir en busca de horizontes de futuro en los que preveían las sociedades fecundas erigidas sobre el terreno de la igualdad y la democracia.
Se suele tomar por conclusión que el marxismo ha criticado la “utopía”, sobre todo refiriéndose al “socialismo utópico”, al que le coloca el “socialismo científico” en oposición, objetando del primero su manera de plantear un futuro mejor sólo en abstracto; y quizás en ese sentido, sobre todo en cuanto a entender que la “utopía” es el sueño irrealizable, la quimera inalcanzable, ser “utópico” se convierte en el estigma de la pura ficción, ilusos sus mentores y seguidores todos…, porque lo que hicieron fue simplemente imaginar paraísos, hermosos anti-mundos, pero sin proponer el cómo que haga alternativa. La “utopía” es vana ocurrencia, podría decirse, para la cabeza de un “realista”, “materialista dialectico-histórico”, que mira hacia “el análisis concreto de la situación concreta”; insubstancial idea, para quien la sola posibilidad vital no basta, pues hay que definir medios y métodos para jugar el papel transformador que indica la “filosofía marxista”, para la que no basta la crítica, podríamos agregar, sino el diseño claro de la alternativa posible.
Que la utopía devenga en realidad, no implica su finalización, sino su transformación en una aspiración superior; una mutación de sus cualidades. Como cuando la materia logra, digamos a manera de símil, formas superiores de desarrollo, la utopía evoluciona en la medida en que adquiere realización.
Simón Rodríguez tuvo la posibilidad de percibir de cerca el ambiente que rodeaba a los revolucionarios parisinos de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, lo que conduce a afirmar que como estudioso e inquieto pensador tuvo que haber accedido, según lo indica también el contenido mismo de sus planteamientos, a los primeros socialistas franceses y especialmente a los más radicales.
Declararse bolivariano y, en consecuencia, declararse revolucionario dentro de la senda del marxismo implica transitar la vida movidos por la esperanza de transformar la sociedad en busca de la justicia; esta es una constante que indefectiblemente implica la utopía como característica de la conciencia, natural fruto del convencimiento racional.
Como en los viejos tiempos en que la población judía fuera conminada a guetos de muerte, el Estado de Israel, con el beneplácito de la mayoría de su población, hoy confina también en guetos de muerte a los palestinos, con el agravante de que ahora no es sólo el hambre lo que ataca a los segregados, sino la poderosa aviación sionista y toda la máquina de guerra mortífera del criminal Estado agresor, el cual día a día desata inclemente ira en busca del derrumbe de la moral y la institucionalidad palestina, contando con el asqueroso colaboracionismo de la mal llamada “Autoridad Palestina” y con la complicidad de un amplio ribete de la llamada “comunidad internacional”, donde con los Estados Unidos se congrega el sumiso rebaño de gobernantes, sobre todo europeos, que hoy más que nunca avergüenzan al mundo con su cinismo anti-árabe.
Marx, a partir de un profundo estudio basado su concepción y método que cimentó con los mejores aportes del pensamiento universal, logró auscultar más que cualquier otro en su época, en las leyes de la anarquía capitalista, develando la lógica que indica la factibilidad de la utopía comunista. Él explicó de manera fundamentada, cómo las mismas leyes que regulan la economía del capitalismo preparan su propia caída, en la medida en que su anarquía creciente se hace incompatible con el desenvolvimiento de la sociedad en tanto genera verdaderas crisis políticas y económicas catastróficas que se tornan insostenibles y riesgosas para la existencia misma del género. De tal manera que la transición hacia modos de producción conscientemente organizados por la humanidad es lo que garantiza que la sociedad no perezca en las convulsiones incontroladas.
"Gracias a la vida doy, por esta profunda cotidianidad de sencilla comunión sin amos y sin dueños…Falta sólo tu presencia para ser el paraíso."
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